Durante una época esta sopa era un habitual en mis menús especiales.

Suave, básica y equilibrada, es ideal para cenas previo a un plato de pescado, lubina por ejemplo.

La receta es un una colección de librillos de Le Cordon Bleu, una obra maestra en cuanto a libros de cocina, me encantan.

Cada libro de la seria tiene una pequeña muestra de platos con una misma temática. Esta sopa está en el libro de “SOPAS”.

La sopa no es muy espesa por lo que es conveniente acompañarla con PICATOSTES o TOSTONES (de pan).

Aclaro lo de los tostones para no confundir con el plátano macho a aplastado y frito (tostones, fritos, patacones…) típicos de las cocinas latinoamericanas.

También he acompañado la sopa con guisantes chips de jamón serrano, esto último para aponerle la impronta española.
 Ingredientes para 4 personas:

1 LECHUGA FRANCESA desmenuzada
1 CEBOLLA BLANCA mediana cortada en aros
450g GUISANTES congelados, descongelados
2 ramitas  MENTA fresca
1,2 litros CALDO DE POLLO
4 rebanadas PAN
ACEITE DE OLIVA
SAL
30g MANTEQUILLA
30g HARINA
150ml NATA

Colocar la lechuga, la cebolla, los guisantes y la menta en una cacerola grande.
Verter el caldo de pollo y llevarlo todo a ebullición.
Bajar el fuego y hervir durante 25 minutos.
Con ayuda de un batidora o robot de cocina hacerlo todo puré y pasar la sopa por un colador.

Cortar el pan en dados pequeños  y freírlos en aceite hasta que estén ligeramente dorados.
Retirar los dados y dejar sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite. Salarlos un poco mientras aún están calientes.

Derretir la mantequilla en una cacerola grande a fuego medio, añadir la harina y cocer sin parar de remover durante un minuto sin que llegue a cambiar de color.
Retirar la cacerola del fuego y añadir la crema de guisantes, mezclar todo bien.

Volver a poner al cacerola a fuego entre lento y medio y llevar la sopa a ebullición sin parar de remover.
Añadir la nata y salpimentar la sopa.












Este plato bereber lleva el nombre del recipiente del que se cocina.

Se trata de un recipiente de arcilla barnizada especial para cocer a fuego lento, consta de una base que es como un plato hondo y de una tapa con forma cónica tipo chimenea pero sin agujero.

Lo de lo agujero lo digo porque, a pesar de la cantidad de fotos  que hay en mi libro de cocina marroquí, hasta que no tuve un tajine delante juraría que la tapa era una chimenea para evacuar el vapor.

Entonces, cuando ves que no hay agujero alguno, se te pone cara de “eureka” porque te das cuenta  que el  truco de la famosa cocción en tajine está ahí, ¡en dejar que el vapor circule sin salirse!…..vamos, como ese esquema de primaria sobre el “ciclo del agua”, ¿te acuerdas?.
Ingredientes para 6 personas:

1 POLLO (1,8 kg aprox.)
1 CEBOLLA
4 dientes de AJO
3 ramas de PEREJIL
3 ramas de CILANTRO
6 cucharadas de ACEITE DE OLIVA
¼ cucharadita de GENGIBRE
1 cucharadita de CURCUMA
½ cucharadita de CANELA
1 1/2 vaso de AGUA (300ml)
Cáscara de 2 LIMONES
200 g ACEITUNAS MORADAS PARTIDAS
SAL
PIMIENTA

Trocear el pollo.

Pelar la cebolla y el ajo picándolos por separado.

Lavar el perejil y el cilandro y picarlos finamente.

Calentar el aceite en el recipiente tajine. Añadir la cebolla, el jengibre, la cúrcuma y la canela.

Sal pimentar y remover.

Poner los trozos en el tajine y removerlos para cubrirlos con la cebolla. Dorar el pollo bien por todos los lados a fuego vivo.

Una vez esté dorado el pollo, añadir el ajo, el perejil y el cilantro picados

Verter el agua, llevar a ebullición, tapar y cocer a fuego lento durante 50 minutos.

Retirar el pollo y mantenerlo caliente.

Dejar reducir a fuego lento, añadir las cáscaras de limón y las aceitunas al caldo. Incorporar nuevamente el pollo calentado todo a fuego lento y servir muy caliente.