Yo no sé si soy una experta en café, seguramente para un barista no me acerco ni a nivel iniciado….pero lo que sí que sé es que me encanta.
 
No soy muy amante del café ristretto, del tipo fuerte y amargo, pero cuando se tratan de  todo el resto de cafés, mi devoción es incondicional.

Si el café es bueno me gusta solo, caliente y dulce, “con montañita”.

Pero cuando el café no es “muy allá”, prefiero tomarlo con hielo y sin limón, ¡qué manía de poner el limón dentro  de la copa con hielo!, señores camareros, por favor, ¿no podrían ustedes poner la dichosa rodajita de limón aparte?, para que el cliente pueda elegir si quiere el cítrico en el café, digo yo…..porque sacar el limón con la mini cuchara ya es complicado, pero cuando la rodaja esta de-ba-jo de los hielos, es desesperante.

Cafés con hielo aparte, si hay un café que me encanta es el café colado, filtrado, de pota, de puchero….y no lo tomo más a menudo porque es más fácil encender la máquina e introducir la cápsula (cosas del ritmo de vida).

Ahora bien, los fines de semanas, es otro rollo.
 
En el campo de República Dominicana (país productor de café), la manera de hacer el café es poniendo agua y café molido en un olla de hierro fundido para luego colarlo usando una tela.

Todo en este país va en velocidad “despasito”, y debe ser por eso que todo lo que se cocina tiene ese sabor, y el café no iba a ser menos.

No se trata solo de calentar agua con café y colar, se trata de ir echando la mezcla poco a poco en el colador de tela, y cuando aún no se ha colado del todo se vuelve a echar líquido ya colado otra vez por el colador. Así unas cuantas veces y tomándose su tiempo.
 
Yo lo que hago es ir pasando de un recipiente a otro pero uno de ellos siempre lo tengo en el hornillo a fuego muy bajo para que entre colar y colar no se me enfríe la infusión.

Así se lo veía a hacer a Doña Fefa (la mujer de un primo de mi padre que vivía por la finca de mi abuela), esos ratos que pasaba en su casa los tengo grabados en mi mente, y los recuerdos de cómo hacía el café, la leche de coco, el helado de tamarindo…..son claros como si no hubieran pasado los más de 30 años de aquella época, muestra que mi pasión por la cocina está forjada desde mi niñez.
Sé que no tengo cocina de campo, ni uso latas a modo de recipientes, pero si tengo la suerte que de que de vez en cuando me llega café dominicano, esta vez regalo de mi primo Arturo vía mi hermana, y es cuando aprovecho para que mis fines de semana tengan café colado, con su aroma y sin prisas.
 
Cantidades: aprox.  2 cucharadas colmadas CAFÉ MOLIDO – ½ litro AGUA.

El agua SIN cloro, usar agua embotellada, el cloro cambia el sabor del café.

No dejar que hierva la mezcla de café y agua, antes de que empiece a burbujear, retira del fuego. 

El colador lo he hecho yo, con ayuda de los 2 palos puedo extraer con más facilidad el líquido del café molido.