Este plato bereber lleva el nombre del recipiente del que se cocina.

Se trata de un recipiente de arcilla barnizada especial para cocer a fuego lento, consta de una base que es como un plato hondo y de una tapa con forma cónica tipo chimenea pero sin agujero.

Lo de lo agujero lo digo porque, a pesar de la cantidad de fotos  que hay en mi libro de cocina marroquí, hasta que no tuve un tajine delante juraría que la tapa era una chimenea para evacuar el vapor.

Entonces, cuando ves que no hay agujero alguno, se te pone cara de “eureka” porque te das cuenta  que el  truco de la famosa cocción en tajine está ahí, ¡en dejar que el vapor circule sin salirse!…..vamos, como ese esquema de primaria sobre el “ciclo del agua”, ¿te acuerdas?.
Ingredientes para 6 personas:

1 POLLO (1,8 kg aprox.)
1 CEBOLLA
4 dientes de AJO
3 ramas de PEREJIL
3 ramas de CILANTRO
6 cucharadas de ACEITE DE OLIVA
¼ cucharadita de GENGIBRE
1 cucharadita de CURCUMA
½ cucharadita de CANELA
1 1/2 vaso de AGUA (300ml)
Cáscara de 2 LIMONES
200 g ACEITUNAS MORADAS PARTIDAS
SAL
PIMIENTA

Trocear el pollo.

Pelar la cebolla y el ajo picándolos por separado.

Lavar el perejil y el cilandro y picarlos finamente.

Calentar el aceite en el recipiente tajine. Añadir la cebolla, el jengibre, la cúrcuma y la canela.

Sal pimentar y remover.

Poner los trozos en el tajine y removerlos para cubrirlos con la cebolla. Dorar el pollo bien por todos los lados a fuego vivo.

Una vez esté dorado el pollo, añadir el ajo, el perejil y el cilantro picados

Verter el agua, llevar a ebullición, tapar y cocer a fuego lento durante 50 minutos.

Retirar el pollo y mantenerlo caliente.

Dejar reducir a fuego lento, añadir las cáscaras de limón y las aceitunas al caldo. Incorporar nuevamente el pollo calentado todo a fuego lento y servir muy caliente.