A pesar de que no a todos les gusta este superhéroe, TODOS deberíamos ser un poco Batman.
  
¿Por qué? Pues sencillo, porque se ha convertido en un superhéroe sin necesidad de morderle un bicho o venir de otro planeta…..su gran mérito es convertirse en Batman por decisión propia. Si, este hombre necesitaba conseguir un objetivo y tras un riguroso entrenamiento físico y personal….voilà.

 
Tod@s podemos convertirnos en pequeñ@s superhéroes. Visualizamos un objetivo, y mediante nuestro intelecto y buen plan de acción, podremos alcanzar nuestras metas.
 
A veces pensamos que es muy complicado llegar a convertirnos en lo que queremos ser, pero no es la incompetencia la que nos impide transformarnos, es la pereza la que no nos deja avanzar…….y es que comenzar un cambio y  ser constante, cuesta.
“Si yo cambio, todo cambia”
 



 



En Estocolmo hay infinidad de cafeterías en las que ofrecen café de barista y una bollería contundente y espectacular.

El precio es caro, sí, pero vale cada corona que se paga, os lo aseguro.

Para los suecos hay un “break” imprescindible en el día que le llama “fika” (pausa del café), es como el “tea time” de los ingleses, o las “tapas” en España…..un momento de relax y para compartir con familiares y amigos.

El fika ha llevado a este país a elaborar una bollería exquisita y ser uno de los mayores consumidores de café del mundo.
El flechazo definitivo fue cuando visité la cafetería Vete Katten, entré por la puerta de la calle lateral (por donde está el obrador) y me quedé embobada viendo a un tipo haciendo con una habilidad pasmosa unos “nudos” con unas tiras pasta con canela.
 
Vete Katten es un laberinto de saloncitos de café, donde ofrecen un despliegue de trenzas rellenas, bollos, tartas, crumbles, panes y galletas que para acompañar el café….nos dirigirnos desde el escaparate del obrador hasta los expositores de la bollería , pasando por algunos salones con gente hablando con una taza de café con leche en la mano….. cuando llegamos a los expositores, mi marido se dio la vuelta, me miró, y con una sonrisa levantó la ceja para informarme que sabía perfectamente que le iba a costar sacarme de allí. 

Desde ese momento para mí esta ciudad tiene un perfume: CAFÉ, CANELA y CARDAMOMO…..y yo que creía que el arenque lo iba a eclipsar todo….

Así que, aquí os dejo la receta de este bollo de canela (kanelbullar) que tan habilidosamente vi “enredar” en ese obrador.

Su nombre es Riktigt snyggar bullar, significa algo así como “Bollos realmente de lujo”.

Aunque el sueco no es mi fuerte (benditos traductores), siempre que visito una ciudad trato de preguntar por el mejor libro de recetas sobre un tema en concreto ……y claro, casi siempre el que suelen recomendarme está en la lengua autóctona y si está en sueco hay muuucho que traducir.

Por lo tanto, esta vez no transcribo la receta y os la pongo tal y cómo la tengo.
Es muy raro que mis libros de recetas no tengan notas mías y si encima hay que traducir, no me quedan casi espacios en blanco.