Muchas veces un pequeño rincón dedicado a los dulces marca la diferencia en una fiesta. 

Cuando se trata de una comunión más aún, después del vestido, las fotos, los recordatorios y todo lo que lleva un acto de este tipo el presentar el postre y las chuches de una forma distinta llama la atención y personaliza el evento.
EL tema el elegido para esta comunión fue el de princesas.
Se hicieron 2 tartas una con muñeca y otra con una corona.
Otro de los elementos clave de esta mesa eran las galletas de mantequilla decoradas con glasa.
Se completó el postre con unos cakepops con sabor a fresa y unas cuantas gominolas, piruletas, y nubes para los más golosos.
Se incorporó el libro de comunión de Lurdes a la mesa ya que como veis conjuntaba perfectamente (ni echo a posta)….una maravillosa casualidad que le dio un toque especial.