Mi sobrina Lola juega continuamente a que es una mamá, cocina, cuida bebes, compra, pasea, trabaja, riñe…..nunca he visto una niña tan feliz en su papel de adulto…. tacones (de esos de plástico de princesas nada ortopédicos), bolso, móvil con sonidos extraños…y todo esto acompañado con poses de “divina de la muerte” cuando se coloca delante de una cámara, está para comérsela.
Así que como mi hermana y yo aún podemos elegir el tema de su cumple (porque nos deja, ya veremos en un par de años), y teniendo en cuenta su afición a jugar con muñecas y que el color principal (por no decir el único) en su vida es el rosa, el tema estaba claro.

 
Mi hermana se encargó de pintar los muebles y de encargar la papelería….ufff…que paciencia ha tenido que tener conmigo.
 
Y es que tuvo que pasar de recortables tipo “mariquitas” vintage en colores rosa palo y verde musgo  como tema inicial de la mesa…..a “peponas” en rosa chicle….. ¡me imagino la cara que puso cuando recibió la foto de las galletas por whatsapp!...... porque nos separan 80 Km, porque si no…. Así que, giro de 180º en décimas de segundos y vuelta a empezar, (desde aquí mis disculpas a la de la papelería, seguro que también me quería matar, pero es que las galletas me salieron así de ñoñas).
La receta de la cobertura de la tarta, “Butter Cream” de Frambuesas, la puedes ver aquí.

Los cupcakes son de vainilla y la nata con sabor a “picotas” (pero las de chuches, no las de fruta).

A los gofres les faltó poner chocolate al lado…pero es que no pegaba ni con cola…y además, el mantel de mi madre podría salir seriamente perjudicado.