Bueno, ya hace un año que empecé con los preparativos de la comunión de mi hijo y ahora nos toca descansar y darle el relevo a otras familias. El año que viene empezaremos otra vez los tres años de catequesis de la peque, así que  pronto estaremos en estas fechas otra vez liados.
Ya que me encanta hacer galletas, el recuerdo del evento lo tenía fácil. Lo que tuve más complicado fue elegir el motivo. Mi hijo, que le gustan poquito las cursiladas, me dio a elegir entre algo sencillito o pelotas y raquetas de tenis.....como veis no tenía elección, tenía que elegir un modelo sencillito.

Elegimos una paloma con una ramita de olivo en el pico y un mini set de galletas sin glasa en las que se leía “comunión” en la cruz y en la galletitas redondas “Félix”.
La sencillez de las galletas me permitió hacer bastantes y así repartir detallitos a diestro y siniestro, no me di cuenta de la cantidad que hice hasta que me puse a embolsarlas….y es que ese trabajo ya no me gusta tanto.
El detallazo de la comunión fue el diseño del recordatorio, lo hizo mi prima Nieves que hace unas ilustraciones alucinantes.

Yo sólo le tuve que mandar una foto de cuando se estaba probando el traje…y voilà!....obra de arte al cantoJ.
La ilustración estaba llena de detalles, su traje de comunión, los pelos rebeldes que mi hijo lleva SIEMPRE a consecuencia de un doble remolino en la coronilla, la raqueta de tenis y la pelota que hace de fondo, genial.

Cuando vi el dibujo por primera vez me saltaron las lágrimas (las del trabajo debieron pensar que estaba zumbada)

GRACIAS NIEVES ERES UNA ARTISTA


Para ver más ilustraciones de Nieves pincha aquí

Yo había visto estas Navidades un impresionante merchandisign de una tal  Violetta pero no le presté atención alguna hasta que empecé a documentarme en Youtube para hacer esta tarta.

Para mi sorpresa me di cuenta de que se trataba de una novela argentina para adolescentes.

Pero novela con todas las de la ley, chicos y chicas guap@s (que cantan), amor camuflado de amistad, mal@s malot@s....
Así es como se va entrenando a las nueva generación consumidora de películas de clasificación “mu-ñoñas”, cuyo argumento es una tensión sexual no resuelta protagonizada por actores monos y con final feliz...upssss….mis preferidas (si tuviera ocho años seguro que sería super-fan de Violetta).
Violetta es huérfana de madre y descubre que tiene un gran talento para cantar, ¿y de quién heredó??? ….¡premio!.... de su difunta madre, primer topicazo al canto.

Conoce a dos chicos que se enamoran de ella (aquí empieza el lío), el primero con el que sale se vuelve a su país natal, España, y entonces sigue con el segundo  chico que es mejicano (la chica no es tonta).

En la segunda temporada aparece un tercer pretendiente (español como el primero), pero este nuevo chico es un pelín malote….¿qué pasará en la tercera temporada?...¿habrá un cuartó o quinto pretendiente quizás?, madre mía!!!, ahora la malota soy yo :p


Bromas aparte, está claro que las madres preferimos que las niñas vean estos  programa “flower power” a los del tipo Bob Esponja, además, ¿y lo monas que están las niñas cantando micrófono en mano?…adorables.














En el anterior post hice referencia a los pantalones de Mickey Mouse y ahora hablaré de sus guantes, porque tanto esos llamativos guantes blancos como sus pantalones, forman parte de la identidad de este personaje.
En sus orígenes Mickey aparecía solo con unos pantalones, al ratoncillo inicial se le añadió zapatones y guantes para humanizarlo un poco más y así  no parecer un simple ratón.
Los demás personajes que acompañan a Mickey Mouse adoptaron  también el uso de estos guantes, ya que de esta manera sus animadores podían enfatizar mejor sus gestos, y es que las pezuñas y las plumas no ayudan mucho que digamos.
Vale, sus creadores sustituyeron  dedillos de ratón por guantes de mino, pero como cinco dedos los vieron “demasiados” (aunque a mí sí que me hacen papel cada uno de mis cinco dedos), así que quitaron uno de ellos consiguiendo así un elemento menos a animar.

De todas maneras, ¿a qué es imposible imaginar a la dulce Clarabella sin entrelazar sus humanizados dedos mientras hace movimientos con sus largas pestañas?

¿Sabías que en un principio el pantalón de Mickey Mouse era azul?

Pues sí, este era el color elegido para la primera aparición pública de este famoso ratón.


Su primera película se estrenó en mayo de 1928, y claro, lo del color azul pasó desapercibido porque la película era en blanco y negro.

En este cortometraje Mickey trata de emular a Charles Lindbergh, el primer piloto en cruzar en solitario, y sin escalas,  el océano  Atlántico.
Lindbergh realizó esta hazaña justo un año antes del estreno del corto, por lo que supongo que el tema se eligió porque era una de las noticias más sonadas cuando  empezaron con la realización de la película.