Seguimos con las Monster High, y esta vez nos toca a la hija de una monstruosa planta carnívora, Venus Mcflytrap.

La tarta era para la hija de mi compañera Sari y como en casa aún no ha tenido mucha acogida estas muñecas (y es que mi hija es más de Barbie), tuve que recurrir al “gabinete de emergencia” formado por una surtida red de compis de trabajo con hijos de diferentes edades y gustos, y así es cómo me hice con una muñeca para orientarme.
(Gracias Judith por el préstamo, así Chewlian me fue más fácil de modelar)
 
Bueno, buscando en la biografía de Venus….si, si,la tiene (solo hay que visitar su web), he encontrado algunos datos que la identifican:

Tiene 15 años, lucha contra la contaminación ambiental y tiene el poder de controlar la mente mediante su “polen persuasión”…(toma ya!, con arma y todo…)

Ella sabe que el control mental es una práctica cuestionable, pero aun  así lo usa cuando la causa lo requiere…(tonta la niña...yo seguro que lo usaría todo el rato…sacos y sacos de polen)

Venus tiene una brillante piel verde, el pelo es verde y fucsia, el lado derecho afeitado (tipo Rihanna) y el otro con una larga melena. 
 
De su boca salen múltiples dientes afilados que emulan a las plantas carnívoras.

Lleva enrollada por el cuello, piernas y brazos vides trepadoras.

Esta muñeca está basada en Audrey II, la planta carnívora de la tienda de los horrores , que resultó ser un extraterrestre que pretendía invadir la tierra mediante un lavado de cerebro y control psíquico.…

Mascota:  una plantita carnívora llamada Chewlian.
Comida favorita: agua fresca  y sol.
Sus mejores amigos son: Lagoona Blue y Gillington "Gil" Webber .


Las letras de la tarta está pintadas con pincel e introduje unos pinchos a las letras góticas  para que así  fueran más a tono con las enredaderas que adornan a la muñeca.
 
En la maceta de la planta puse el número de años que cumplía Paula, 7 añitos….hay que ver que rápido pasa el tiempo.


Un año más mi hijo Félix y su amigo Marc celebraron  juntos su cumpleaños y la mamá de Marc tuvo la genial idea de alquilar un local para así poder invitar a toda la clase….si, a TODA la clase.... cada año lo hacemos más enrevesado, pero  “sarna a gusto no pica”.
El sitio es genial, se llama  Punt d’encontres”  y te alquilan una sala en la que dispones de:
Zona para peques (cocinitas, coches, muñecos, carritos..), futbolines, zona con sofás con tele para audio-visuales otra con pufs para la consola (PS3 en nuestro caso), billar, dardos, baño, nevera, hilo musical, mesas, sillas.

Ellos te alquilan el local y tú puedes llevar el catering, así que fue la simbiosis perfecta y la manera más económica de invitar a los compañeros de clase, incluso a sus hermanos.

Tuvimos que optar por algo  sencillo ya que hicimos la fiesta un día laborable  y el tiempo disponíble era muy escaso.
 
Las tartas representaban los deportes que practican nuestros hijos, si mal no recuerdo, la de fútbol estaba rellena de chocolate y la de tenis de chocolate blanco, sabor que resultó todo un éxito.

Las galletas estaban decoradas con fondant y la piñata también era casera…..todo “made at home”, hasta los banderines…..
 Los niños se lo pasaron en grande y las madres pudimos charlar un ratito tomado  café y alguna que otra pasta navideña.


Lucía es la hija de mi amiga Mª José (aunque yo la llamo “Ajo”), conozco a su madre desde hace ……ufff, una porrada de años....me pongo a contalos y me agoto.
 
Nuestros padres eran compañeros de trabajo y ambas familias vivíamos lejos de nuestras ciudades natales.

Solíamos pasar muchos fines de semana juntas, así que por lo que para mí respecta era lo más parecido a tener una prima, ya que la más cercana estaba a mil kilómetros y las demás "saltando el charco".
Me acuerdo mucho de los pasadías en su chalet,en esa época en la que no había nada asfaltado y todo era más “campestre", solíamos bajar la cuesta de su casa en la bici a toda pastilla y aún tengo grabada en mi mente el llegar a la casa llorando con las piernas cubiertas de un mezclijo de sangre y polvo.
A sí que Lucía es muy especial para mí, no solo por ser la hija de mi amiga, sino porque fue unos de los primeros bebés cercanos en mi edad adulta.

El 10 de noviembre cumplió 12 añitos, pero como ese fin de semana íbamos a estar todos en Teruel (por cierto nos lo pasamos genial), lo celebró con sus amigas la semana anterior coincidiendo así con Halloween, y por ello el motivo de la tarta fue este sombrero de brujita.

La tarta estaba cubierta con fondant, llevaba una galleta decorada en forma de gato y alrededor murciélagos y telarañas de glasa....ah!!! el sombrero esta modelado en pasta de goma.


Así como los españoles tenemos la siesta, los británicos tienen su hora del té (tea time).
Y al igual que nuestra siesta, que se ha convertido en un momento de lujo de los fines de semana, la hora del té se ha cambiado por otras actividades como chatear o ir de compras.

Las palabras Tea Time  me hacen pensar en un charla (bueno más bien cotilleo) entre mujeres  en una casa de techos altos, sentadas en un sofá de estampado floral,  con una mesita de forja repleta de  mini-bollería y sorbiendo té caliente en una taza de porcelana fina con el dedo meñique levantado.

Parece ser que la imagen de mi mente y su origen no tiene nada que ver.

Esta costumbre es originaria de la clase trabajadora del s.XVIII, ya que una vez finalizada su jornada laboral (entre las 5 y las 6 de la tarde), hacían un ”break” antes de seguir con sus otras labores…. y no creo que las “acomodadas” de la época tuvieran algún trabajo excepto el de cortar las rosas del jardín.
 
A mí me gusta más la versión romántica y pija del tea time, y es que en pleno siglo XXI las siestas se han convertido en un lujo, las redes sociales y el whatsapp es nuestra forma de relacionarnos, y no está mal acordarnos que deberíamos sacar un tiempito para sustituir los emoticonos por unas risa y gestos en directo….a que estás de acuerdo conmigo?


Al preguntarle a  mi hija el tema de su cuarto cumpleaños lo primero que me dijo sin dudar fue que de Rapunzel….otra vez!?, le contesté.

Probé con un par de princesas Disney, más por no repetir temática…y la respuesta seguía siendo la misma, luego intenté con Minnie…y nada, entonces, creo que porque no se le ocurría nada más me dijo que de Hello Kitty.

Hubiera sido más fácil repetir de Rapunzel ya que tardé una semana en hacerla cambiar de opinión y es que eso de repetir me daba pereza.
 
El diseño de la tarta: En un principio pensé en modelar la gatita con tutú, por lo de las clases extraescolares de ballet de Maya…..pero como siempre, en casa de herrero cuchillo de palo, y finalmente opté por la práctica compra de una vela de Hello Kitty en el supermercado, así que, sin abandonar la idea del tutú, decidí incorporar los volantitos en la tarta y listo.

Los colores de los volantitos de la tarta iban a combinación de la falda que llevaba mi hija.

Pero luego se puso un vestidito de Disney (de Mérida) que le acaban de regalar y que casualmente combinaba con la cinta turquesa de la tarta….y…. vuelta al principio del post….teníamos que haber elegido una princesa Disney, la de Brave.
 
La mesa dulce era simple, una cuantas galletas decoradas con glasa, chocolatinas y gominolas azucaradas. Luego se sirvieron unos sandwiches de Hello Kitty y unos bocadillos de jamón y queso, refrescos y agua.