Me encanta esta tarta. Las premisas de este encargo eran, sobre Egipto y como yo quisiera……(me encanta cuando se trata de “tema libre”).


Como conozco bastante a la homenajeada, no me fue difícil elegir los motivos a representar.

 

Ella lleva un tatuaje en el hombro de una cruz ansada llamada “Anj”, jeroglífico egipcio que significa “vida”. Tiene un colgantito de plata con una flor de loto egipcia y que a veces comenta que le gustaría tatuarse.

El Seshen (loto sagrado del Nilo) o loto azul, es un nenúfar que cuando amanece se abre mirando directamente al sol, y cuando este se va, la flor se cierra y se sumerge en el agua hasta el siguiente amanecer, es por ello es un símbolo de reencarnación.

El loto cerrado no huele pero cuando se abre, desprende un dulce olor como el jacinto…..bonito verdad?

Así que después de conocer esta flor, podréis entender el motivo por la que la hice protagonista de la tarta.
La base de la tarta está rodeada de lotos sagrados  a punto de abrirse, está pintada a mano y decidí usar la limitada pero intensa  paleta de colores egipcia (terracota, ocre, azul y verde).



En la parte central hay 4 símbolos en forma de arco, que es como una “u” al revés, cada “arquito” simboliza el número 10.  Así que 4 “arquitos” son 40.
 
Con ayuda de un juego didáctico de caligrafía jeroglífica que se compró mi hijo en Londres la pasada primavera, pinté el nombre de “Paz” en la tarta.
 
P= estera de junco / A= buitre / Z= cerrojo

En realidad en la caligrafía egipcia no existían las vocales, pero  para las transcripciones se han adoptado símbolos que permiten  pronunciar lo que se escribe.

Coronando la tarta puse un Circulo Solar con “Udyat” u Ojo de Horus en su interior. Udyat significa “el que está completo”, es usado como poderoso  amuleto y encarna el estado perfecto.
¡Felices 40, Paz!