No os podéis imaginar lo fácil que resulta colorear azúcar.
Sólo hay que poner  una par de cucharadas de azúcar granulado en una bolsa plástica (esas pequeña de los bocadillos).
Echar una o varias gotitas de colorante (a poder ser gel o líquido) según la intensidad que se desee.
Darle un par de vueltas a la bolsa para que se cierre con aire dentro, tipo “globo” (cómo si quisieras “explotarla”).
Agitar el contenido como si fuera una maraca, hasta que el azúcar se coloree completamente.
 
(Si haces mucha cantidad, irse con la “maraca” al sillón a ver la tele es una estupenda opción).
Hacer los colores que desees y guardarlos en un bote hermético y ausente de humedad.
Usos:
Galletas decoradas: Echar el azúcar coloreado sobre la glasa aún fresca para decorar galletas.
Cupcakes: Como topping.
Cocteles: Decorando la orilla de la copa.