Estas galletas se las hice a mi ahijada para la celebración de su cumpleaños….¡FELICIDADES PAULiÑA!

Decido a averiguar un poquito sobre Hello Kitty y…… ¡tiene mi misma edad!... bueno un mes menos que yo, es que esta generación nos conservamos fantásticamente…ja,ja.
Nació como resultado de un encargo de la compañía japonesa Sanrio a su dibujante Ikaka Shimizu el  1 de noviembre de 1974. La diseñadora abandonó la compañía un año después haciéndose cargo Yuko Yamaguchi .
Esta gata blanca sin boca, formas antropomorfas y con un lazo rojo en la oreja izquierda, fue diseñada originalmente sentada para adornar unos monederos infantiles.
Ahora, y tras a un buen trabajo de marketing,  se ha convertido en objeto de  coleccionismo y su imagen está difundida por medio mundo.
Es por ello que es Embajadora de buena voluntad para China y Hong Kong y  Embajadora infantil de las Naciones Unidas.
En los años 80 se cambión el lazo por una flor, se puso vestidos nuevos y protagonizó una película. Pero en los años 90 su popularidad descendió y el equipo creativo cambió su estrategia.
Se buscó el impacto en el público adulto en vez de niños y adolescentes y…¡BINGO!...madres de hoy que éramos fans de esta gatita hacemos uso de nuestros monederos acompañando la compra de artículos con de la expresión…¡es monísím@!...¡ideal!.....
Así es que no es raro encontrar una adulta (como yo) con algún accesorio encima de Hello Kitty (yo llevo en el llavero un “monísimo” pen-drive).
Y qué decir de las madres (también como yo) que se encargan de que sus hijas tengan algo de este famoso personaje….
Supongo aunque sea la primera vez que hago estas galletas, seguro que no será la última.