¿Por qué se llama pasta fresca? Pues básicamente porque después de amasar estirar y cortar, se conserva húmeda. Es por ello que su consumo debe ser inmediato ya que si no,  a los 3 días de su realización desarrolla hongos.
Por el contrario, la pasta seca, es aquella que tras sufrir saltos térmicos de frío a calor, se contrae y se deshidrata por lo que su conservación es de larga duración.

Cantidades por persona:
100 g de HARINA de fuerza
1 HUEVO a temperatura ambiente
½ cucharada de ACEITE de oliva
1 pizca de SAL

Poner la harina con la sal en un bol, hacer un hoyo y poner en el centro los huevos y el aceite.
Mezclar  con una cuchara hasta que se pueda trabajar con las manos.
Amasar hasta tener una masa uniforme y lisa.
Hacer una bola y envolverla en film transparente y dejar reposar (no necesariamente en la nevera) durante una hora para que pierda la elasticidad.
Dividir la masa según el número de raciones hechas.
Amasar cada ración, aplanar ligeramente e introducir en  la máquina de hacer pasta empezando desde la mayor apertura hasta la penúltima.
Ir enharinado la masa estirada para que no se pegue.
Por último pasar por los rodillos para hacer tallarines.
Colocarlos en un palo de madera, para que se sequen ligeramente.
Cocerlos en agua con sal durante 1 minuto.