Esto es una tarta express, y es que me la pidieron con un día de antelación (yo aquí pondría unos cuantos emoticonos del muñequito azulado gritando), fue una sorpresa de un compañero de trabajo a su hija Paola, así que me puse rapidamente manos a la obra y voilá.

¿Qué hacía yo a los 15 años?.....pues volvíamos a vivir en España, y aquí eso de los quince es solo un cumpleaños más pero en vez de tener una pomposa fiesta de quinceañera tuve un viaje espectacular.
Mi hermana Raquel y yo estuvimos con mis primos 2 meses en New York.

Mis primos, igual que nostras, también acababan de irse de RD, y es que aparte de empezar una vida nueva en países distintos, teníamos otras cosas en común. Nuestras madres eran extranjeras (mi madre española y la suya norteamericana), teníamos edades similares, vivíamos a una cuadra de distancia, íbamos al colegio juntos y como sólo contábamos con la familia de nuestros padres (que son hermanos), en navidades y vacaciones coincidíamos si o si.

El álbum de fotos de esas vacaciones no tiene desperdicio, ¿en que pensaba yo cuando tomaba las fotos?, claro, lejos estaba la posibilidad de hacer 2.000 fotos y asegurare que todas y cada una de  ellas se veían, que salíamos bien, y lo más importante, el no tener que imprimir TODOS  los carretes para ver el resultado……menudo pastón.

Lo mejor de ese  álbum es que lo hicimos allí, todos juntos, con recuerdos y anotaciones muy divertidas.

Me acuerdo de todo como si fuera ayer, y es que fueron tantas emociones que son imposibles que se borren de mi memoria:

·        Viajamos solas de Alicante a Nueva York con 15 y 13 años, sin servicio de acompañamiento ni nada parecido, ¡pero si éramos unas pavas!....estoy segura que los chavales  de ahora con esa edad son muchísimos más espabilados.

El viaje de ida nos obsequió con una aventura inolvidable; una descompresión de cabina en mitad del océano Atlántico….menuda historia!!.  A la vuelta cachearon  a mi hermana y no se daban cuenta que era el pasador del pelo, ¿cuántas veces la hicieron pasar por el detector?….uff, ni me acuerdo.

·      ¡¡¡¡Las máquina expendedoras de carritos portamaletas  aceptaban billetes!!!!....uffff….estábamos flipando.

·         Costumbres diferentes: A nadie le importaba cómo ibas vestida o peinada. No como aquí, la moda era llevar polos de Lacoste?...pues, venga! todos con los politos.

·         Idioma: Inglés...no problem, siempre había alguien que hablaba español.

·         Arquitectura: En dos palabras, im-presionante (aún estaban las Torres Gemelas)

·         Lugares y monumentos: New Jersey, Long Island, el metro, la estatua de la libertad…

·         Culturas:
Manhattan-me encantó ver a tanta mujer ajetreada y bien vestida andando con deportivos y tacones en mano…comodidad ante todo.

Brooklyn- ¡cómo me impactó el look de los judíos ortodoxos!

Bronx- descubrí que los tipos con cadenas de oro en el cuello, chándal y actitud chulesca no eran así solo para salir en la tele a cantar....eran así todo el rato.

Queens-mezcla bestial de culturas, me encanta, además era en Flushing donde mis primos vivían.

Inolvidable su gastronomía, todas esas “cochinadas” que salen en las pelis; pizzas con chorreante queso, palomitas a las que echaban una mantequilla líquida y transparente (¿en verdad eso es mantequilla?), helado con refresco o Ice Cream Soda (aggg..no me gusto nada), perritos calientes con to’ lo que había, Cherry Coke….¡vamos! que engordé lo menos 5 kilos.

Comimos en cadenas famosas de restaurantes de comida Americana y Tex-Mex como  T.G.I. Friday’s o Taco Bell, todo un “lujo”, y es que en esa época la única cadena que conocíamos era Burguer King.

En definitiva, después de este viaje, ¿quién quiere una fiesta?

Desde aquí doy gracias a mis padres por darme la oportunidad de que mis 15 fueran tan inolvidables. 
Muac
(aquí va otro emoticono, el del besito con corazón).



Todos tenemos nuestra versión de la carbonara y esta es la mía….bueno, la de mis hijos, porque a mí me encanta con muuucha pimienta negra, pero para evitar protestas no la pongo y punto.

Desde que eliminé la nata de la elaboración de este plato, se ha convertido en un básico para mis niños.

Después de años como usuaria del comedor del cole, os aseguro que para mí es esencial conseguir el punto "al dente" en cocción de la pasta……..siempre fui una niña que comía de todo, y nunca me importó que las que nos servían en el comedor tuvieran que hacer un movimiento brusco con el brazo para que la pasta se despegase del cucharón, pero ahora, evito a toda costa comer “pasta de pasta”.

Se dice que el nombre de carbonara viene por el uso de pimienta, así que, aunque la foto no lleva….ponedla!
Ingredientes para 4 personas:

25g MANTEQUILLA
100g BACON o PANCETA  en tirillas
2 dientes AJO pelados
350g ESPAGUETIS
2 HUEVOS batidos
40g PARMESANO rallado
40g PECORINO rallado (yo uso queso MANCHEGO CURADO)
SAL y PIMIENTA

Cocer los espaguetis en abundante agua con sal.

Mientras se cuecen los espaguetis, en una sartén, fundir la mantequilla.

Echar  a la sartén el bacon y el ajo (yo le doy un “golpe” con el cuchillo para que el ajo se abra ligeramente), freír a fuego medio hasta que los ajos y el bacon se doren.

Sacar el ajo de la sartén y desecharlo.

Batir los huevos y reservar.
Rallar los quesos y reservar.

Escurrir la pasta* y cuando esta se encuentre aún muy caliente, añadir rápidamente el bacon, el huevo batido, pimienta recién molida y la mitad de los quesos.

Mezclar todo bien.

Añadir el resto del queso, volver a mezclar y servir seguidamente en el plato.

(*) A la hora de escurrir el agua de la pasta  suelo dejar un pelín de agua en los espaguetis, así quedan más jugositos.

 

Vale....a qué os ha gustado mi medidor de pasta?!

A mi también!!!!!...... lo compré en la tienda de juguetes Hamleys en Londres.

Si, en una tienda de juguetes compro utensilios de cocina....qué le vamos a hacer!, y es que en la caja ponía "I COULD EAT A HORSE", y es que como en casa solemos decir "tengo tanta hambre que comería un caballo"...¿cómo me iba a resistir?